I
Busquemos la conciliación
de la profunda noche con el claro día,
del manantial cristalino
con las aguas negras
del fuego
con las nieves altas
del hombre
con el hombre mismo.-
II
"...y el fuego abrió puertas en las paredes"
Mariana ( 7 años )
Cuando no puedo desatar la ira
mordiéndome las entrañas
necesito
ser como el fuego
cuando abre puertas en las paredes.
Que hermoso ver mi casa ardiendo
con llamas largas hacia el cielo
Llamas que abracen, que fundan,
armoniosas llams verdes
que caigan súbitas
y que se amolden al caer
formando el cuerpo de una estatua pura.
III
Aglutinando hechos,
sorpresivamente instalado en el espacio.
Las palabras rodean como párvulos
y suenan agrias las sirenas.
Descubriendo abismos, descendiendo
hasta los hilos rotos de las musas.
Las desgracias ocurren subitamente.
Inesperados hechos me sostienen
esperando en las esquinas de las calles.
Rememorando ritos,
abusando de los hechos postergados.
Me inclino sobre las orillas;
me empuja el olor negro de las calles.-
IV
El sol herido, rojo sangre el sol,
como un adios de sueños abatidos
fue sepultado por los edificios.
Tuvieron miedo.
El excitado trueno de las calles
volvióse reluciente de bombillas.
Se imaginaron que los borraría
la noche negra con telones negros.
Ellos no pueden estar sin vidrieras
y escaparates llenos de artefactos.
Ellos, furiosos, rompen los silencios
con las bocinas, con gritos y estruendos,
con aluviones de palabras secas.
El sol se ha ido dejándolos solos,
junto a las luces siempre vigilantes.
Ellos se abrazan, se apretujan, tosen
para encontrarse, sabere que están juntos.
Ellos se abrazan, se menean, cantan,
se babosean, besan, adelgazan;
se palpan manos, ojos, bocas, caras;
se buscan piernas, vientres, senos, brazos.
Se llaman a voces.
Un buque ha naufragado en la tormenta.
El sol ha muerto inexorablemente:
fue masticado por los edificios.
V
Yo me detengo
entre dos irremediables puntos
para escuchar el llanto de los astros
entre los brazos esqueleticos
de la arboleda amarillenta.
Yo me detengo
cuando descubro que murmura el agua
entre los monumentos,
cuando escucho los sollozos de los transeúntes
cuando siento la ciudad
como una pobre huérfana perdida.
Yo me detengo,
detengo mi paso,
detengo el tiempo de mis días
en un solo minuto
pues puede haber un río susurrando música
bajo de los clchones de hojas muertas.
Yo siempre me detengo
en las calles, al atardecer;
me detengo siempre a escuchar
con el oído pegado
a la ciudad.
Yo me detengo y transporto
lo acumulado en días
a ese momento intacto
en que los perros vagan solitarios.
Yo me detengo. Escucho.
Arriba, mas allá de las antenas
el cielo entrega cálidas palabras.
VI
Elegía
( A Eliseo Salvador Porta)
Ahora estas nuevamente en el mundo original,
entre la savia y la piedra,
junto a las nubes y al viento.
Ahora llegas desde las cenizas
rompiendo todo lo prosaico con tu imagen
siempre sabia, como antes,
cuando construías barquitos con cortezas de eucaliptus,
velámenes con hojas,
y lanzabas al viento tus gastados sueños
para que riera el niño de la tarde,
para que soñaran sus ojos lo que tu ya no podías.
Me has dejado la memoria tuya
como testamento del saber.
Me dejabas la roca limpia,
los guijarros pulidos.
Los peces vibrátiles desde la chispa de la corriente
llegaban a las manos mías
y escapaban eléctricos.
Me dejabas las pitangas y la tarde,
me dejabas mediodías.
Creo que te gustaba jugar
a ser un niño grande,
creo que estabas aburrido
de tantos sombreros adustos,
de tanta cháchara insolente,
de tantas ciudades y zapatos apretados.
Ahora, desde la sombra,
me enseñas nuevamente la Naturaleza,
desde las nubes y los follajes,
desde los hongos tímidos y sorprendentes,
desde los líquenes parduzcos,
como cuando me dabas la geografía
de las corrientes caprichosas,
y todos los arcanos eran luces
y todos los herrumbres relucían.
Ahora te encuentro entre los árboles hermano,
hermano, compañero;
ahora en el corazón
ahora llegas hasta mis sonidos.
ahora corres en el torbellino crepitante,
ahora es otoño y tantos te necesitamos,
aquí y allá,
en toda nuestra latitud despojada.
Allá te esperan, machete en mano,
los que te conocieron y admiraron;
aquí, con ojos asombrados,
los que, de haberte conocido
serían distintos desde el alma.
como los que un día
gritarán lo que en tu pecho aleteaba.-
26/III/1976
VII
Yo voy marchando acompañado por los gritos,
los gritos, los insultos malolientes,
los gritos de los pájaros nocturnos,
del vino enardecido por los gritos
los gritos de los perros, los aullidos,
Yo voy enmudecido entre los gritos
del viento negro entre la noche negra,
que atraviesa puñales
y pasa las rendijas en invierno.
Confieso que los gritos me entristecen
cuando, de noche, por la noche siento
que el humo del cigarro se hace trizas
chocando con los gritos de la luna.
También los perros con sus gritos
con su luz indecisa de bosque amaneciendo;
los gritos de los niños, de gargantas secas,
de los pasos negros, los gritos infames
;
los gritos verdes de silencio largo,
los gritos relucientes de las calles.
Gritos y campanas, gritos y cencerros,
gritos y edificios, pájaros y gritos,
gritos, gritos, gritos...
Desde todos los lugares imprevistos
irrumpen como trombas,
acuden desde todos los ángulos celestes
y entierran por siempre en el insomnio
la estructura veloz de una sonrisa.-
VIII
Todo aquello que pasa y ocurre y vuelve,
todo lo que día a día escarba en el pecho de la gente
todo lo que es avispa y firme ácido y escarcha
y estremecido vuelo de una alondra
se ha dado cita hoy en los jardines de mi pecho.
La tristeza
ay hormiga, ay salada boca de una cloaca,
estaba asomada en la esquina de una calle
por la que yo pasaba casualmente.Las flores
que amorosamente cultivara,
las flores que estuvieran en mi tierra
doblaron sus corolas
y volvió,
con un enjambre de leopardos
con los tigres,
famélicos
chorreando carne humana por los dientes,
feroces
carniceros antiguos
adiestrados
en carnes infantiles
en ancianos
en descuidados hombres solitarios,
hasta mis días, la tristeza que tanto combatiera,
que despachara tantos años ha de mi escondrijo
con zarpazos de alegría maniatada.
Estoy acompañado de tristeza;
camino del ribazo, por la vida,
va la tristeza bailando con su risa
macabra,
salobre y ácida y negra y desdentada.
La llevaré hasta su muerte,
no volverá a vivir conmigo:
yo tengo la palabra
y el canto,
con ellos la alegría de los hombres.-
IX
Sólo tu voz,
murmullo y agua entre mis labios,
sólo tus enormes lagos verdes, fijos frente a mis ojos
y un cuerpo, mimbre y plátanos ardientes
de manzanas viboreaba,
se amalgamaba y contorneaba entre mis brazos.
Cómo mis manos recorrían tu cintura,
cómo escapaban locos los caballos
arremetiendo el fruto de tu cuerpo,
el fruto dulce, la desnuda pulpa blanca
del cuerpo deshecho en gemidos
tu cuerpo harina y arena
y fuego y nieve,
tu cuerpo fruta y savia derramadas,
tu cuerpo tierras calientes y rios de leche.
Como al gemido de la boca el beso
ahogaba el fuego del amor
la pena
estorba, escarba, asusta, atemoriza
el corazón envuelto
en llamas y sonido.
Sólo cenizas y escombros y muerte
únicos ojos al fondo del abismo
lúgubres ojos miran desde el fondo
del negro abismo repleto de penas.
Ahora circulan los esbirros
dentro del corazón
ahora los ojos verdes son veneno.
y el cuerpo nieve me congela
y los labios, la risa, las lágrimas,
la muerte, la vida
solo nada...
X
Hay suelos apenas hollados y estatuas olvidadas
asi como también la intermitente gota de un grifo.
Hay música
y enloquecido movimiento entre las piedras;
un condor fuma un cigarrillo
sobre el vientre blanco de una niña
cuando a la vez el viento
azota las ventanas de los ranchos;
una vieja limpia las telarañas robustas
que le crecieron en las axilas
y un sauce grita su llanto
de acuerdo con los perros y la luna.
Todo ocurre, todo puede pasar
o no, mientras escribo versos,
mientras los versos me llevan
la gente muere o nace,
florece una sonrisa
o se suicida un hombre
un niño acaricia
un viejo llora
o bien chocan dos complejas estructuras en el aire...
mientras yo amo y odio
mientras yo puedo ser indiferente.
Todo puede ocurrir, todo,
alguien maneja un barco
un automovil
un triciclo
alguien labora en los andamios peligrosos
alguien escribe, furtivo,
consignas en los muros...
14/VI/1977
COMO EL GEMIDO DE LA BOCA EL BESO AHOGA EL FUEGO DEL AMOR....SOLO NADA...
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